miércoles, 16 de septiembre de 2009

El vagón del metro...

Ayer, quise coger el metro y liberarme del coche. Acudí a Valencia a un encuentro con la gente de Vivienda Digna.

Lo cierto es que fue una tarde memorable.

Por un lado, de un solo vagón de ese metro, la línea 1, creo que hubiera escrito un libro de sociología y bastante bueno por cierto. Y eso, solo con el viaje de ida y vuelta.

Me llevé una honda impresión de sabores y caras, historias, dramas y alegrías, actitudes ante la vida y más, que me encontré en ese pequeño rato.

Mi curiosómetro estaba al máximo, disfruté, la verdad, y me causó una honda reflexión.

Y ya en Valencia, los trenes de la vida, me llevaron a encontrarme con una antigua señora del equipo de limpieza de Jesús-María, que me saludó súper cariñosa y me alegró la tarde.

Me trajo muchos recuerdos de otra época...

Más tarde en el Rivendel, me encontré con algun@s de los que fueron mis niñ@s cuando era monitor en Jesús-María. Ahora ya van a 2º de carrera...

Grande, grande...

Me hizo reflexionar también sobre la huella que dejamos en la gente...
Les dejaría yo huella?
Sería positiva?
Ufff... espero...

Y por fin me encontré con la gente de Vivienda Digna. Con esta gente sigue ocurriendo un gran milagro.
Nos encontramos después de 5 meses y parecía que todo seguía igual. Casi como con la anécdota tan conocida de Unamuno.

Somos gente sencilla, con sencillos pero profundos ideales.

Y al contrario que en muchas asociaciones, parece que le hemos cogido el gustillo a la supervivencia y a permanecer a pesar de la adversidad.

Parece que somos muy conscientes de nuestras limitaciones, sabemos que hemos de avanzar lentamente, pasito a pasito y a veces con parones, pero ahí seguimos.

Una auténtica suerte. Y este año, seguimos adelante!!

Y a la vuelta más reflexiones en el metro, todo regado con la bendita lluvia, y una pedazo de disertación con Cris a la vuelta.

Gran tarde

1 abrazo

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