viernes, 18 de noviembre de 2011

Entrevista hablando de Marfull- Acció Ecologista Agró en el programa 'Lliure directe' de Radio Klara

Manolo, director del programa Lliure directe de Radio Klara, nos ha invitado a Acció Ecologista Agró, ha tener un bloque quincenal de 30' para hablar de nuestras denuncias y propuestas.
En esta primera ocasión pudimos hablar del colectivo de acciones directas no violentas perteneciente a la organización desde 1987 'Marfull'

Qué hacemos, para qué, acciones más exitosas, algunas de las campañas tratadas, como se puede colaborar... son algunas de las cuestiones que explico en esta entrevista.

 

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lunes, 14 de noviembre de 2011

Mi indeciso voto para el 20N



Sigo defendiendo la necesidad de votar a un partido minoritario (a ser posible con opciones de sacar algún diputad@) el 20N, para poder frenar en la medida de lo posible las políticas tantas veces, contrarias al bien común y contrarias al equilibrio con el Planeta, que lleva a cabo el PPSOE.

No vale el no votar, voto en blanco o nulo, pues o favoreces directamente el bipartidismo en el caso del voto en blanco, o permites que gobiernen (el PPSOE), a pesar que pudiste haberlo evitado votando minoritario (si hablamos de no voto y voto nulo).

Lo que ya no tengo tan claro es a donde irá mi voto. 
Si votará en Madrid, tendría claro que mi voto es para Equo, me gusta mucho todo lo que oigo y leo, que dicen y escriben desde allí.
Aunque es cierto que las propuestas de IU, y Cayo Lara, también me gustan bastante, y en algunas materias como en vivienda, me parecen más acertadas. Pero lo cierto es que llevo clavado en el alma 'ecologista',  el apoyo de IU al carbón nacional.  
No siempre el apoyo inmediato a los trabajadores y trabajadoras de un sector (nuclear, carbón, tabaco...) es velar por su máximo bienestar, máxime cuando existe, aunque debe de ser mejorada, una red de protección social al desempleo en nuestro país.

Además me parece muy poco eficaz a la hora de comunicar ideas el discurso de comunistas, capitalistas y demás... En ese sentido me suena mucho mejor el mundo conceptual de Equo.

Pero.

Pero no voto en Madrid. Vivo en la provincia de Valencia y aquí Equo va en coalición con otra coalición, Compromís. Ya les voté en las pasadas autonómicas, y aunque tienen muchas cosas que me gustan, empiezo a ver cosas que no me gustan. 

Tradicionalmente había votado Esquerra Unida, pero por los motivos antes mencionados, decidí cambiar mi voto. Además de porque me gustó mucho la campaña y la difusión joven y online de Compromís, su defensa de lo verde, su presencia en la calle...  Pero desde un primer momento no me gustó nada la presencia del Bloc en la coalición. No comparto para nada los nacionalismos, ni los sentimientos que exaltan una tierra, muchas veces frente a otras, por el simple hecho arbitrario de pertenecer por nacimiento a esa tierra. Como prueba, simplemente una lectura crítica del 'Qui som?' de la web del Bloc, ya responde a esta visión de las cosas que no me gusta nada.

Además están estas declaraciones de ayer en su página de Facebook, de Joan Baldoví, número uno al Congreso de los diputados, por Compromís-Equo:

Centenars i centenars de valencianes i valencians que han vingut de tots els punts del nostre país per a donar-nos caliu i suport. Sou la millor gent del país, sou els qui millor representen la dignitat del poble que és i vol continuar sent.

Esto me chirría y me genera muchas preguntas:

¿La mejor gente del País? ¿Por qué? ¿Porque ahora te apoyan? ¿Y cuando no te apoyen, ya no lo serán? ¿Y quién te ha otorgado a ti el poder de discernir cual es la gente que mejor representan la dignidad del pueblo valenciano? ¿Como sabes tú lo que el pueblo valenciano es y quiere seguir siendo? ¿No es un mensaje contradictorio si desde el 96 el pueblo valenciano ha votado mayoritariamente al PP?


A mi me da la sensación de estar enervando con esas declaraciones un sentimiento humano muy feo que es el de sentirse superior a otras personas, por razones además que no me quedan nada claras.

Pero bueno, me seguía aferrando a las excelentes intervenciones de Mónica Oltra en Las Cortes Valencianas, al ejemplar comportamiento de la entrada de Compromís como grupo municipal en el Ayuntamiento de Valencia, a personas excelentes de la coalición como Giuseppe Grezzi, Carles Arnal o Jose Juan Sanchís...


Pero el 8 de Noviembre, al compartir en Facebook que iba a votar Compromís-Equo, Rosana Montalbán y Josema Sanz Molinero, me advertian de que en uno de los últimos plenos en la Diputación de Valencia, el representante de Compromís había votado junto con PPSOE la prorrogación de un convenio con la Universidad Católica de Valencia por valor de 30.000 €. Escribí en el muro de Facebook de Coalició Compromís, pero no me han podido refutar estas afirmaciones con datos. Al final, los he encontrado yo, en el punto 4º del acta de aquel pleno.


La educación, es un tema central en mis convicciones. Para mi, la única educación formal legítima (aunque actualmente muy mejorable, y no hablo solo de inversiones) es la pública. Las únicas universidades que concibo y apoyo, son las públicas, porque son las únicas a las que tod@s pueden o deberían poder acceder, sin obstáculos económicos o ideológicos. 

Partiendo de esta premisa, y los hechos que relato, es por lo que ahora la decisión sobre mi voto el 20N, ha entrado en barrena. 

¿En la balanza de mi decisión de voto sigue pesando más lo que no me gusta de Esquerra Unida, frente a estas cosas que no me gustan de Compromís?
Pues ahora mismo creo que ya no. Puestos a perdonar defectos, prefiero que sea en un discurso decimonónico que lo que me cansa de él, sobre todo son las formas, y los términos, que un discurso nacionalista con declaraciones como la que cito de Baldoví, me provoca un profundo rechazo. 
Y puestos a aceptar carencias, entre las medioambientales de Esquerra Unida y las de igualdad social y educación de Compromís, casi prefiero una educación pública y de calidad que con sus frutos seguramente podamos hacer frente, más pronto que tarde, a los diferentes retos y agresiones ambientales.

En todo caso, no tengo mi voto decidido. Con casi toda seguridad será para uno de estos dos partidos. 

Y acabo como empiezo, lo que sí tengo claro, es que a pesar de las carencias o errores que yo les veo a EU y Compromís, estoy convencido que su acción de gobierno sería mucho mejor para el bien común del estado español, que las políticas que han venido haciendo y defendiendo PP y PSOE en los últimos 16 años.

Siempre en todo caso, que gobernaran sin revanchismos, con empatía y suavidad en las formas.

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domingo, 16 de octubre de 2011

#BAD 11 La Comida


El tema del Blog Action Day de este año ( ya participé en 2010 con este post sobre el agua), es la comida. La comida es un buen tema para mi, ya que es un tema que está presente en diferentes dimensiones de mi vida.

Por un lado, la comida es practicamente la consecuencia más palpable de la desigualdad social. Y ese es uno de los temas en los que estoy implicado para lograr un cambio, personal, laboral y asociativamente.

Por otro lado podemos crear comida libre de productos químicos y sufrimiento animal y podemos no hacerlo. También mi labor personal, laboral y asociativa trata de mejorar eso.

Además cabe tener en cuenta de donde viene la comida que consumimos y las implicaciones que tiene el producto, en función de si es local o no.

Por último, pero no por ello menos importante, la comida, una dieta poco medida, unida a un estilo de vida sedentario, es origen de sobrepeso y futuros problemas de salud. Tristemente ahí estoy implicado como receptor de la problemática.

La comida como indicador de desigualdad social

8.760.000 millones de personas aproximadamente mueren de hambre, o causas relacionadas con ella, todos los años, según la ONU. El dato, no por conocido, imaginable o antiguo, deja de ser menos terrible.
Me temo que ni tan siquiera siendo poseedores de la más envidiable de las empatías, podemos llegar a imaginarnos, lo que debe ser no tener algo que llevarse a la boca cuando tienes hambre. O peor aún, cuando tus hij@s, o la gente a tu cargo, lloran hambrient@s.

Y es que no se trata solo de una sensación física, mi experiencia me dice que quizá lo que más pese es la losa psicológica que le lleva a un@ a preguntarse ¿Por qué yo?, que le lleva a un@ a sentir rabia, impotencia, a sentirse como un deshecho.

Como sabemos bien, esta pesadilla es totalmente evitable.
Si el hambre humana pudiera medirse en unidades, sabemos que unas cuantas de ellas, recaerían sobre nosotr@s. Y es que el mismo sistema que nos provee a nosotr@s de alimentos y recursos se apoya en la explotación sistemática de millones de personas y en la aniquilación de las formas de vida tradicionales de millones de personas alrededor del mundo, provocando en una espiral que no deja de crecer, millones de nuevos hambrientos.

Si no me crees, un vistazo a la célebre 'La historia de las cosas' ayudará seguramente, a esclarecer este panorama.

En todo caso hay que aclarar que en el reparto de estas supuestas 'unidades de hambre' sobre nuestras conciencias, también hay desigualdades. Pues nuestro injusto sistema actual de funcionamiento, tiene una vez más en la historia, una estructura piramidal, de tal forma que desde mi punto de vista, cuanto más arriba te encuentres en esa pirámide más 'acciones de destrucción de la vida, ecosistemas, de vulnerador de derechos humanos' posees.
Creo que no hay obra filantrópica, ni política que compense la huella generada por estar situado en las partes altas de esa pirámide.

Propuestas de presente y de futuro

Apoyar un reparto de recursos equitativo a través de cualquiera de las opciones posibles: política, asociativa, personalmente... así como la mejor conservación posible de la vida y los ecosistemas, y consumir la mayor cantidad posible de productos locales que se necesiten, son sin ninguna duda para mi, la vía más directa para acabar con el hambre en nuestra especie.

La comida de laboratorio y como origen de sufrimiento de animales no humanos

Se puede decir, se dice y se han dicho muchas cosas acerca de la utilización de productos químicos en la alimentación, yo me quiero centrar en un aspecto, que luego también me dará pie a hablar de la explotación de animales no humanos: la grave ruptura del vínculo sagrado entre el hombre y la tierra.

Para entender esto, creo que es necesario acercarse, aunque sea de forma sucinta a los modos de vida de los pueblos paleolíticos originales.

Cómo, simplemente cazando y recolectando solo lo que necesitan para comer, sin más intermediarios entre el alimento y sus manos que el aire que nos arropa a tod@s, llegan en algunos casos a alcanzar una envidiable longevidad.

Estos pueblos desconocen todo de nuestra civilización, pero es que también hemos de incluir en ese paquete de desconocimiento, nuestras terribles enfermedades modernas.

Y lo más importante de todo es que el equilibrio y la sencillez de su vida, esconden una poderosísima actitud vital, positiva y feliz. 'No se conocen casos de suicidio entre los Guaica' nos decía nuestro añorado Félix Rodríguez de la Fuente.

Sí, lo que pretendo explicar es que no necesitamos en absoluto productos alimentarios de laboratorio. No compensan en absoluto los supuestos beneficios que puedan aportar, frente al equilibrio integral que supone una alimentación ecológica o natural.

En cuanto al sufrimiento animal, como decía, me baso de nuevo en mi argumentación en el proceder de los pueblos paleolíticos al respecto. Veamos que comentaba Félix sobre esto:

Ésta, amigos míos, parecer ser que era la filosofía del hombre antiguo, del hombre paleolítico: un enorme, inmenso en infinito respeto a la vida. No hay una tribu primitiva, de las que aún no se han convertido en agricultores, en pastores, y no digamos en tecnólogos, que no tenga unos tremendos y exquisitos tabúes, que dictaminan en qué épocas del año han de matar a determinados animales, que un hombre no puede matar más carne de la que necesita para comer, que no se puede matar a una hembra embarazada, que un hombre no puede matar a una pareja de animales cuando se encuentra en celo, que no puede cortar un árbol si no lo necesita para hacer una casa. Hay en la filosofía del hombre primitivo un profundo y exquisito respeto a ese ente superior que llamamos vida.
Cuando abandonamos estas prácticas, cuando estabulamos y cosificamos a los animales no humanos, una parte esencial de nuestro espíritu primigenio está muriendo.
Cuando además la disponibilidad de petróleo hace que se desvanezcan las distancias y nos vamos alejando cada vez más de granjas, establos y mataderos, mayor es también nuestra distancia espiritual, psicológica, nuestra cosificación hacia los animales no humanos.

La simbólica balanza entre el hombre y la tierra, queda una vez más dramáticamente escorada del lado humano.

Terribles decisiones. La Tierra, la Vida, nuestro Planeta nos muestra sus heridas a través de enfermedades provocadas por una alimentación a su vez enferma.
El corazón de mi razonamiento es que es lícito alimentarse con otros animales cuando existe una relación simbiótica, ecosistemática, entre nosotr@s.
Yo me alimento de ti, pero tú podrías llegar a alimentarte de mí, o al menos de mis restos o de mis excrementos.

De no ser así y considerando al ser humano y nuestra vida en el Planeta como un todo, es momento de recordar la felicidad de los pueblos paleolíticos. Quizá no es necesario vivir exactamente como ellos, pero sí creo que salvaguardar sus principios primordiales de amor y armonía con la Tierra.
Entonces si estamos derribando uno de los pilares fundamentales de su filosofía, en consecuencia ¿Qué será de nuestra felicidad?

Propuestas de presente y de futuro

Por un lado aquí se repite la propuesta de comer alimentos que sean lo más locales posible, para que sean lo más frescos posible y así reducir lo más que podamos la distancia entre quien recoge el producto y lo consume, haciendo innecesarios de un plumazo muchos de los productos químicos que se utilizan actualmente.

Por otro lado, y mientras no tengamos esa relación mucho más directa con los animales no humanos que comemos, una dieta vegetariana, de camino a la vegana es sin duda la opción más sostenible y ética posible.
Numerosos estudios científicos avalan, recomiendan y resaltan lo saludable queresulta adoptar estas dietas.

Por último, hoy tenemos la opción cercana a la totalidad de productos de alimentación que consumimos, de adquirir alimentos libres de químicos por un lado y transgénicos del otro. Hablamos por supuesto de los productos ecológicos.
En cuanto a su precio, personalmente reduzco mi dificultad de elección en estos tiempos de estrecheces económicas, considerándolos la única opción posible de compra.

El consumo de comida, sumidero de angustias y ansiedades

Este tema es aún más delicado teniendo en cuenta todo lo anteriormente expuesto. Básicamente se trata de que a much@s nos da por comer compulsivamente por aplacar o eso nos parece, los 'demonios' que llevamos dentro. Aquí una vez más rescato las palabras de Félix 'Los guaica, de constitución atlética, bien proporcionada'.

No es que comamos de forma desequilibrada es que vivimos de forma desequilibrada. Lo que ocurre con nuestra alimentación es solo un reflejo de nuestro estilo de vida.

Aunque llevamos unos siglos, y especialmente en los últimos cien años, intentando consolidar nuestras actuales costumbres, como la forma 'normal' que tiene el ser humano de pasar por este mundo, pesan mucho, demasiado, 190.000 años de costumbres y evolución.
Consecuencia: Nuestro continente físico y nuestra dotación psicológica se resienten alimentados con un 'combustible diferente' y una frecuencia diferente de la que necesitan.

En los pueblos paleolíticos el aprovisionamiento de comida era una de las tareas más importantes del día y su consumo uno de los momentos más centrales de la jornada. No hemos podido sacudirnos esa importancia sin consecuencias.

El humano moderno roba tiempos a lo que antes era esencial, en una carrera loca hacia nadie sabe donde.

Propuestas de presente y de futuro

  ¿Os suena slow food, el decrecimiento...? Afortunadamente mucha gente ya ha percibido estos desequilibrios y se ha puesto en marcha para corregirlos.

Se trata una vez más de volver a nuestros principios originales de vida, vuelta a una vida más sencilla, local, pausada, auténtica, plena y feliz.

Cuanto más sepamos sobre alimentación mejor, pero lo anterior será sin duda el aceite que engrase todos estos conocimientos y los haga funcionar.

LA COMIDA. Gran tema escogido en el BAD de este año.
Somos lo que comemos y lo que comemos nos define: culturalmente, geográficamente, personalmente y éticamente.

Como tantas veces en la vida, cabe hacerse la siguiente pregunta:
¿Quiénes queremos ser?

En función de nuestra respuesta debemos elegir, qué comer, a quien, de donde, cuando...

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